lunes, 29 de julio de 2013

Trece de Mayo.

Hoy es trece de mayo. Día de la virgen de Fátima para aquellos que aun creen. Es día de mal agüero para los supersticiosos. No te cases en martes dicen. Sería un día sagrado si mis antepasados aun siguieran caminando por esta tierra con la sabiduría pesando sobre sus hombros, mirando las estrellas, mirando el pasto y las nubes y las montañas. Acabo de ver un documental. Los créditos empiezan a salir en la pantalla, se vuelve negra, como cuando cierras los ojos y un montón de colores extraños asoman, ‘José y Pilar’ se llama. Pronto sin pleno aviso como si una correntada fría asomara por los parpados y un escalofrío escalara por mi rostro, cientos de pequeñas gotas salen. Como cristales, cascadas de cristales que salen de una selva inexplorada. El trabajo no importa. La hora no importa. Todo se resume a un millón de cosas pasando por la cabeza, como una página literaria sin puntuaciones, Joyce siendo comprobado, Proust siendo comprobado, por un sentido que nunca entenderemos. Un subconsciente que deja escapar miedos, verdades y un sinnúmero de situaciones. Ayer vi un video musical. Era una historia triste, se adivinaba de qué iba, era un video y una canción de amores perdidos, una canción hecha para conmover y por tanto hipócrita y falsa para mí. Pero al final algo me quebró, Johnny Cash y su voz. You are my sunshine, mi little sunshine, you make me happy when the skies are gray…’  Un escalofrío subió por mi cráneo. Y ahí unos cristales empezaron a brotar. Solo surgió tu recuerdo en mi mente, pero no es el recuerdo de lo ya vivido, sino lo que falta por vivir, lo que nos espera, una leve revelación, un miedo. ¿Qué haría ahora yo sin ti? La verdad no lo sé. No soy dado a hacerme el tipo de preguntas tipo: ¿qué hubiese pasado si? Vivo el ahora para que mañana tengamos algo de qué hablar, vivo el ahora porque tu estas ahí, Y no es que mi existencia este atada a tu existencia, es simplemente el hecho que vivas los que hace que cada momento se vuelva único y eso, eso no tiene precio. Claro está que podría seguir diciendo un millón de cosas, metaforizar, semantizar y hacer un juego de palabras tan grande que ni yo entendería pero que por ahora no son necesarias, porque lo único que cabe decir en este espacio, en este tiempo que poco a poco se diluye es Te Amo y nada más…

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